lunes, 31 de diciembre de 2012

Dos poemas de Charles Bukowski



Conocí a un genio 

 Hoy 
conocí a un genio en el tren 
como de seis años de edad; 
se sentó a mi lado y, 
mientras el tren 
corría por la costa, 
llegamos al océano. 
el niño me miró y me dijo: 
el mar no es nada bonito. 

fue la primera vez 
que me di cuenta 
de ello. 



Para los merced-maniacos


está justificado
todo morir está justificado
todo asesinato     
toda muerte
todo lo que fenece,
nada es en vano
ni siquiera
el cuello de la mosca,
y una flor
pasa entre el ejército y,
como un niño pequeño
que presume,
eleva su color.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Extracto de "La gran caza del tiburón" de Hunter S. Thompson





En un país donde mandan los cerdos, todos los cerdos suben rápido... y los demás vamos jodidos, si no somos capaces de coordinar nuestras acciones: no necesariamente para Ganar, sino más bien para no Perder del todo. Nos lo debemos a nosotros mismo, y a esa tullida imagen que tenemos de nosotros como algo mejor que una nación de ovejas aterradas… pero, sobre todo, se lo debemos a nuestros hijos, que tendrán que vivir con nuestra derrota y todas sus consecuencias a largo plazo.

martes, 27 de noviembre de 2012

Un poema de Arthur Rimbaud



El baile de los ahorcados

En la horca negra bailan, amable manco,
bailan los paladines,
los descarnados danzarines del diablo;
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín.

¡Monseñor Belzebú tira de la corbata
de sus títeres negros, que al cielo gesticulan,
y al darles en la frente un buen zapatillazo
les obliga a bailar ritmos de Villancico!

Sorprendidos, los títeres, juntan sus brazos gráciles:
como un órgano negro, los pechos horadados ,
que antaño damiselas gentiles abrazaban,
se rozan y entrechocan, en espantoso amor.

¡Hurra!, alegres danzantes que perdisteis la panza ,
trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio,
¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla!
¡Furioso, Belzebú rasga sus violines!

¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta!
Todos se han despojado de su sayo de piel:
lo que queda no asusta y se ve sin escándalo.
En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro.

El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas;
cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla:
parecen, cuando giran en sombrías refriegas,
rígidos paladines, con bardas de cartón.

¡Hurra!, ¡que el cierzo azuza en el vals de los huesos!
¡y la horca negra muge cual órgano de hierro!
y responden los lobos desde bosques morados:
rojo, en el horizonte, el cielo es un infierno...

¡Zarandéame a estos fúnebres capitanes
que desgranan, ladinos, con largos dedos rotos,
un rosario de amor por sus pálidas vértebras:
¡difuntos, que no estamos aquí en un monasterio! .

Y de pronto, en el centro de esta danza macabra
brinca hacia el cielo rojo, loco, un gran esqueleto,
llevado por el ímpetu, cual corcel se encabrita
y, al sentir en el cuello la cuerda tiesa aún,

crispa sus cortos dedos contra un fémur que cruje
con gritos que recuerdan atroces carcajadas,
y, como un saltimbanqui se agita en su caseta,
vuelve a iniciar su baile al son de la osamenta.

En la horca negra bailan, amable manco,
bailan los paladines,
los descarnados danzarines del diablo;
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín.

martes, 20 de noviembre de 2012

Dos poemas de Hasier Larretxea




*
Quema un autobús.
Quema un cajero.
Quema una papelera.
Quema todo un barrio.
Un pueblo, una ciudad.

Un bosque.

Antes de que también tú te quemes en ese fuego.



*
Construyamos un pueblo
haciendo explotar tres o cuatro bombas diarias
en cascos históricos.

Construyamos un pueblo
embelleciendo con pintura roja y amarilla
y con escritos amenazantes
las sedes de los partidos políticos.

Construyamos un pueblo,
pero quememos antes
sus cajeros automáticos,
sus autobuses.

Construyamos un pueblo,
aunque para ello
tengamos que destruirlo todo.

Aunque ya no nos quede
sobre qué construir.

martes, 13 de noviembre de 2012

Dos poemas de Felipe Zapico

[ Sin título]
 
Susurra el saxo
y la tiza numera al detenido
cuando sus labios,
huídos de la boca,
persiguen  –impotentes-,
aleteos que destellan.
y un clamor
grosero
anuncia
la continuidad
el vacio constante
el ansia inconmensurable
y permanente.

[ Sin título]

Un pez en tu lengua
y un rastro de moras en tus labios
la tarde cae atónita
ante el avasallamiento de los reflectores
el martillo golpea la ventana
y ésta se queja agudamente.
No escucharán tus gritos esta noche
porque mi pasión ha derivado a las certezas.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Dos poemas de Shiro Dani



Clávame los cuchillos



De tu mirada pende mi Apocalipsis.
Mirada de fuego que te quema dices,
cuando me rechazas y cierras los ojos.
Es entonces cuando la llama de tus
negras lunas me hiela la sangre, me
arrebata la poca vida que me queda.
Tú sales indemne y luminosa en el cruce.
Yo convertido a cenizas y sin remedio,
espero renacer sabiendo que no sucederá.
Noto como caigo lentamente a la nada
sin llegar jamás a un final, sin terminar
de morir, agonizando eternamente, sin
posibilidad de tenerte, ni de olvidarte.
Noto más ese acelerado desgarro de ti
cuando nos cruzamos y simulas no verme.
¡Clávame los cuchillos, tus afiladas uñas,
sácame el corazón! o déjame, que de una
por todas mi seco cuerpo atraviese ese
muro que cada día interpones entre tu
y yo. Ese que por más que yo derrumbo
tu construyes en un segundo al cruzarnos.



No era usted
          
Cerré el ordenador y cogí un poemario.
Quise hacer un crucero entre usted y yo,
surcando la luz que seguro la ilumina
con tan sólo mi ilusión como pasaporte.
Pero a mitad, ni cerca ni lejos de usted
justo en el perímetro de una página,
en el acantilado de una mirada extinta
me desilusioné, me estremecí, me caí,
me inundó la tristeza. No era usted…
¡Otra vez me dormí leyendo poesía!
pero no era la de usted. Entonces, el
despertador del tiempo marcaba  justo
38 grados a la sombra. Y yo, frente a la
ventana mirando al Mediterráneo la
vi cruzar subida en un unicornio azul.
Miré hacia la estantería: los cuatro libros
estaban allí. Me tranquilicé y los acaricié.
Desaté la sonrisa que los envuelve y, muy
lentamente comencé el crucero.
Entonces, leí.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Extracto de "Miedo y asco en las Vegas" de Hunter S THompson






No tiene sentido pelear ni de nuestro lado ni del de ellos. Teníamos todo el momentum; navegábamos en la cresta de una inmensa y bellísima ola. Y ahora, menos de cinco años después, puedes ir hasta la cumbre de alguna colina en Las Vegas y mirar al Oeste, y, con la mirada apropiada, casi podrás ver el lugar donde finalmente la ola rompió contra la tierra y comenzó a retroceder.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Dos poemas de Roger Wolfe



En blanco y negro


Me despierto y hay un vaso medio lleno
de bourbon encima de la mesa, unas cerillas,
un paquete de Winston en el que alguien
ha garabateado su número de teléfono; son las siete
y cinco minutos de la mañana, James Mason me contempla
en blanco y negro desde el televisor, y vocaliza
palabras que no logro entender ni oír siquiera.

Y después de levantarme y acercarme
al baño, y echar el asco y las entrañas
por las cañerías, y tirar de la cadena, se me ocurre
que es agradable estar vivo y hacer la guerra
y el amor y este poema, y que el mundo
bien merece
otra mirada.


Noches de blanco papel

Tú contra el mundo
y el mundo contra ti.
Y en esta guerra sólo hay una
cosa que es segura:
aquí va a haber
un muerto.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Dos poemas de Rubén Romero Sánchez



Endimión borracho o el naufragio de Whitman

la noche huele a ti
hoy miles de ciudades nos separan
pero tu recuerdo dulce se acuesta
conmigo
hoy la noche callada
huele al blanco jazmín de tu sonrisa
al rumor de tus labios, a tus manos de tierra
alzo la copa esperando un milagro,
nazco en la noche clara de tu recuerdo
no oyes los latidos de mi débil corazón?
no llegan como un eco en la distancia?
desgraciado el que añora
lo que nunca fue suyo
desgraciado el que tiene
condenas por cumplir



*

Aún recuerdo el color de tu mano
mirándose en el Sena,
tus dedos como una bandada de pájaros salvajes 
que huyeran de algún incendio.

Debería haberte hecho una foto aquella vez.

Ahora tendría algo más que canciones
de estribillos discordantes.

Es de noche en mi ciudad y en París
habrá mil parejas al día que se besen
las manos bailando en el Sena,
sin darse cuenta de que el Sena muere en el mar
y se lleva con él todas las manos
y todos los besos.

Algún día buscaré en el océano
todo lo que el Sena me ha robado de ti.

lunes, 29 de octubre de 2012

Dos poemas (inéditos) de Patricio Rascón

 
Otoño




 Apareció vestida con ropa de su madre
Y cuando el sol brilló en su pelo y en su rostro
Estuve a punto de llamarla por su nombre

Pero era nuestra hija
Prendiéndole fuego a la muerte
En el quicio de la vida

                                           Primavera

Destapas el clavel que enterraste entre las páginas
De un libro de poesía japonesa

El único que no arrojaste al mar
Junto a las cenizas de tu esposa

Ahora está seco
Pero es otro poema
 

jueves, 25 de octubre de 2012



Míster Propper

Cometo asesinatos dobles, triples,
cuádruples como bypasses aciagos
y me olvido de masacrar lo obvio.

¡Desagüen los mares! ¡Sequen la isla!
Nada hay de común entre ella y la tierra.
Su primavera aguarda bajo el fondo.
Es toda una hazaña. Mi venganza.
Pero tan fría como un cañón de pistola.

Siento nacer en mí un hombre nuevo
–sádico criminal de ruiseñores–
y a mi insomnio, regresan las locuras
allá donde los ahogados duermen.
¿Mi trineo? Un ataúd de niña blanca
y pura. Un ataúd blanco de pura niña.
Un puro ataúd de niña negra. E impura.


Anuncio por palabras
 
ser poeta
          es
pasarse la vida
viéndolas
venir

tal que
un niño
es una
          eterna
posguerra.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Un poema de Boris Vian

  No querría

No querría morir
Antes de haber conocido
Los perros negros de México
Que sueñan sin dormir
Y los monos de desnudo trasero
Hambrientos en los trópicos
Y las arañas de plata
En sus nidos de burbujas
No querría morir
Sin saber si la luna
Con su falso aire de tuna
Tiene un lado picudo
Y si el sol es frío
Y si las cuatro estaciones
Son realmente cuatro
Y sin haber probado
A salir con un vestido
A arbolados paseos
Y sin haber mirado
Por el ojo de una alcantarilla
Y sin haberme puesto un vestido
En rinconcillos raros
No querría acabar
Sin conocer la lepra
O las siete enfermedades
Que se cogen allá abajo
Y lo bueno y lo malo
Me darían igual
Si si si supiera
Que tendría aguinaldo
Y también existe
Todo lo que conozco
Todo lo que aprecio
Y que sé que me gusta
El fondo verde del mar
Donde bailan los tallos de alga
Sobre la arena ondulada
Y la hierba tostada de junio
La tierra que se agrieta
El olor de los pinos
Y los besos de ella
Que esto que lo otro
Qué guapa que allí está
Mi querida Úrsula
No querría morir
Antes de haber usado
Su boca con mi boca
Su cuerpo con mis manos
Con mis ojos el resto
Y ya no digo es preciso
ser muy respetuoso
No querría morir
Sin que sean inventadas
Las rosas eternas
La jornada de dos horas
El mar en la montaña
La montaña en el mar
El fin del dolor
Los diarios en colores
Los niños bien contentos
Y tantas cosas más
Que duermen en los cráneos
De ingenieros geniales
De jardineros joviales
De sesudos socialistas
De urbanos urbanistas
Y de pensativos pensadores
Tantas cosas que ver
A ver y a entender
Tanto tiempo esperar
Y en lo oscuro buscar
Y yo que veo el fin
Que gruñe y que se acerca
Con su gesto torcido
Y que me abre sus brazos
De rana patituerta
No querría morir
No señor no señora
Antes de haber tocado
El gusto que me atormenta
El gusto que es el más fuerte
Antes de haber gustado
De la muerte el sabor...


martes, 23 de octubre de 2012

Dos poemas de Else Lasker-Schüler



Oh, quiero salir del mundo



Entonces llorarás por mí.
Hayas sangrantes avivan
mis sueños guerreros.

Por lóbregas malezas
debo ir,
por zanjas y aguas.

Siempre rompe impetuosa ola
en mi corazón;
enemigo interior.

¡Oh, quiero salir del mundo!
Pero incluso desde lejos
enloqueceré, titilante luz,

junto a la tumba de Dios.


                                     Luna llena
 
Leve desciende la luna por mi sangre…
sonidos del sueño son los ojos del día
transformación – vértigo –

Tus labios no puedo hallar…
¿dónde estás, lejana ciudad,
con bendecidores aromas?
Siempre se me hunden los párpados

Sobre el mundo – todo duerme.
 

lunes, 22 de octubre de 2012

Cinco haikus de Jack Kerouac


Borracho como un búho,
escribiendo cartas
bajo la tormenta


Solo, en viejos
ropajes, saboreando el vino
bajo la luna


El sueño de Dios
es sólo
un sueño


Amarillas flores del amanecer
pensando en
los borrachos de México


El sabor
de la lluvia
¿Por qué arrodillarse?

sábado, 20 de octubre de 2012

Dos poemas de Paul Celan




Juntos

Ya que la noche y la hora
al nombrar en los umbrales
a los que entran y salen,

bendijo lo que hicimos,
ya que nada más nos mostró el camino,

no han de venir las sombras
por separado, pero si
hubiera más de lo que hoy se anunció,

no sonaran las alas
antes para mí que para ti.

Sino que rueda sobre el mar
la piedra que planeaba a nuestro lado
y en el surco que traza
desova el sueño vivo.



Brillo

El cuerpo callando
yaces en la arena junto a mí,
sobre ti las estrellas.

………………………………..

¿Quebróse
de lo alto un
rayo hacia mí?
¿O es la vara de la justicia
que sobre nosotros fue rota
la que talmente brilla?

jueves, 18 de octubre de 2012

Dos poemas de Karmelo C. Iribarren





Luces de madrugada

 


Se acaba de encender
una ventana
en el edificio de enfrente.

Ha sido como un breve fogonazo,
como un pequeño flash.

Un niño de meses
-piensas-,
o la próstata de un viejo,
o algún insomne como tú,
o alguien que llega demasiado alegre...
Por último
se abre paso
la llamada de teléfono, esa
que parte para siempre la madrugada
en dos,
y a veces la vida también.




Nada nuevo, como siempre, aquí



SENTADO en la terraza, viendo
pasar la tarde. En una mano
un cigarrillo y en la otra
una Heineken. Chandler sobre
la mesa. Considerando si
llamarla o no. Si leer o no.
Optando al fin por seguir
emborrachándome, y sin ningún
remordimiento de conciencia.