jueves, 25 de octubre de 2012



Míster Propper

Cometo asesinatos dobles, triples,
cuádruples como bypasses aciagos
y me olvido de masacrar lo obvio.

¡Desagüen los mares! ¡Sequen la isla!
Nada hay de común entre ella y la tierra.
Su primavera aguarda bajo el fondo.
Es toda una hazaña. Mi venganza.
Pero tan fría como un cañón de pistola.

Siento nacer en mí un hombre nuevo
–sádico criminal de ruiseñores–
y a mi insomnio, regresan las locuras
allá donde los ahogados duermen.
¿Mi trineo? Un ataúd de niña blanca
y pura. Un ataúd blanco de pura niña.
Un puro ataúd de niña negra. E impura.


Anuncio por palabras
 
ser poeta
          es
pasarse la vida
viéndolas
venir

tal que
un niño
es una
          eterna
posguerra.

2 comentarios:

  1. David, ¿son tuyos los dos poemas? Si son tuyos, enhorabuena, porque son muy buenos.

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    1. Ojala fueran mios porque tienes razon:son muy buenos!!! Son de David Benedicte. Una maquina de poeta!

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