lunes, 29 de octubre de 2012

Dos poemas (inéditos) de Patricio Rascón

 
Otoño




 Apareció vestida con ropa de su madre
Y cuando el sol brilló en su pelo y en su rostro
Estuve a punto de llamarla por su nombre

Pero era nuestra hija
Prendiéndole fuego a la muerte
En el quicio de la vida

                                           Primavera

Destapas el clavel que enterraste entre las páginas
De un libro de poesía japonesa

El único que no arrojaste al mar
Junto a las cenizas de tu esposa

Ahora está seco
Pero es otro poema
 

jueves, 25 de octubre de 2012



Míster Propper

Cometo asesinatos dobles, triples,
cuádruples como bypasses aciagos
y me olvido de masacrar lo obvio.

¡Desagüen los mares! ¡Sequen la isla!
Nada hay de común entre ella y la tierra.
Su primavera aguarda bajo el fondo.
Es toda una hazaña. Mi venganza.
Pero tan fría como un cañón de pistola.

Siento nacer en mí un hombre nuevo
–sádico criminal de ruiseñores–
y a mi insomnio, regresan las locuras
allá donde los ahogados duermen.
¿Mi trineo? Un ataúd de niña blanca
y pura. Un ataúd blanco de pura niña.
Un puro ataúd de niña negra. E impura.


Anuncio por palabras
 
ser poeta
          es
pasarse la vida
viéndolas
venir

tal que
un niño
es una
          eterna
posguerra.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Un poema de Boris Vian

  No querría

No querría morir
Antes de haber conocido
Los perros negros de México
Que sueñan sin dormir
Y los monos de desnudo trasero
Hambrientos en los trópicos
Y las arañas de plata
En sus nidos de burbujas
No querría morir
Sin saber si la luna
Con su falso aire de tuna
Tiene un lado picudo
Y si el sol es frío
Y si las cuatro estaciones
Son realmente cuatro
Y sin haber probado
A salir con un vestido
A arbolados paseos
Y sin haber mirado
Por el ojo de una alcantarilla
Y sin haberme puesto un vestido
En rinconcillos raros
No querría acabar
Sin conocer la lepra
O las siete enfermedades
Que se cogen allá abajo
Y lo bueno y lo malo
Me darían igual
Si si si supiera
Que tendría aguinaldo
Y también existe
Todo lo que conozco
Todo lo que aprecio
Y que sé que me gusta
El fondo verde del mar
Donde bailan los tallos de alga
Sobre la arena ondulada
Y la hierba tostada de junio
La tierra que se agrieta
El olor de los pinos
Y los besos de ella
Que esto que lo otro
Qué guapa que allí está
Mi querida Úrsula
No querría morir
Antes de haber usado
Su boca con mi boca
Su cuerpo con mis manos
Con mis ojos el resto
Y ya no digo es preciso
ser muy respetuoso
No querría morir
Sin que sean inventadas
Las rosas eternas
La jornada de dos horas
El mar en la montaña
La montaña en el mar
El fin del dolor
Los diarios en colores
Los niños bien contentos
Y tantas cosas más
Que duermen en los cráneos
De ingenieros geniales
De jardineros joviales
De sesudos socialistas
De urbanos urbanistas
Y de pensativos pensadores
Tantas cosas que ver
A ver y a entender
Tanto tiempo esperar
Y en lo oscuro buscar
Y yo que veo el fin
Que gruñe y que se acerca
Con su gesto torcido
Y que me abre sus brazos
De rana patituerta
No querría morir
No señor no señora
Antes de haber tocado
El gusto que me atormenta
El gusto que es el más fuerte
Antes de haber gustado
De la muerte el sabor...


martes, 23 de octubre de 2012

Dos poemas de Else Lasker-Schüler



Oh, quiero salir del mundo



Entonces llorarás por mí.
Hayas sangrantes avivan
mis sueños guerreros.

Por lóbregas malezas
debo ir,
por zanjas y aguas.

Siempre rompe impetuosa ola
en mi corazón;
enemigo interior.

¡Oh, quiero salir del mundo!
Pero incluso desde lejos
enloqueceré, titilante luz,

junto a la tumba de Dios.


                                     Luna llena
 
Leve desciende la luna por mi sangre…
sonidos del sueño son los ojos del día
transformación – vértigo –

Tus labios no puedo hallar…
¿dónde estás, lejana ciudad,
con bendecidores aromas?
Siempre se me hunden los párpados

Sobre el mundo – todo duerme.
 

lunes, 22 de octubre de 2012

Cinco haikus de Jack Kerouac


Borracho como un búho,
escribiendo cartas
bajo la tormenta


Solo, en viejos
ropajes, saboreando el vino
bajo la luna


El sueño de Dios
es sólo
un sueño


Amarillas flores del amanecer
pensando en
los borrachos de México


El sabor
de la lluvia
¿Por qué arrodillarse?

sábado, 20 de octubre de 2012

Dos poemas de Paul Celan




Juntos

Ya que la noche y la hora
al nombrar en los umbrales
a los que entran y salen,

bendijo lo que hicimos,
ya que nada más nos mostró el camino,

no han de venir las sombras
por separado, pero si
hubiera más de lo que hoy se anunció,

no sonaran las alas
antes para mí que para ti.

Sino que rueda sobre el mar
la piedra que planeaba a nuestro lado
y en el surco que traza
desova el sueño vivo.



Brillo

El cuerpo callando
yaces en la arena junto a mí,
sobre ti las estrellas.

………………………………..

¿Quebróse
de lo alto un
rayo hacia mí?
¿O es la vara de la justicia
que sobre nosotros fue rota
la que talmente brilla?

jueves, 18 de octubre de 2012

Dos poemas de Karmelo C. Iribarren





Luces de madrugada

 


Se acaba de encender
una ventana
en el edificio de enfrente.

Ha sido como un breve fogonazo,
como un pequeño flash.

Un niño de meses
-piensas-,
o la próstata de un viejo,
o algún insomne como tú,
o alguien que llega demasiado alegre...
Por último
se abre paso
la llamada de teléfono, esa
que parte para siempre la madrugada
en dos,
y a veces la vida también.




Nada nuevo, como siempre, aquí



SENTADO en la terraza, viendo
pasar la tarde. En una mano
un cigarrillo y en la otra
una Heineken. Chandler sobre
la mesa. Considerando si
llamarla o no. Si leer o no.
Optando al fin por seguir
emborrachándome, y sin ningún
remordimiento de conciencia.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Dos poemas de Angel Fernández


Sur

Los poetas andaluces de ahora
nacemos en el norte.

Escribimos palmeras, naranjas
y limones
mientras la nieve cae
sobre nuestras cabezas,

lenta, perforada, hecha luz.

Vivimos en París.

Y dejamos escrito
que nuestros restos
reposen en Manhattan.



Las normas de Loewe

 Los pobres pueden acercarse al escaparate de Loewe.


Si no tocan el cristal, está permitido;

pero no rozar el pomo de la puerta
o pisar la alfombra de bienvenida.

No hacen falta siquiera
guardas de seguridad.

Es el propio viento
quien les frena la entrada
y vomita en su cara
las normas de la empresa.

martes, 16 de octubre de 2012

Dos poemas de Matías Escalera


Él /ella


Dónde: dices

No sé: en el cine (tal vez en mis sueños)

Dónde: dices

Eso dicen las historias (los poetas: tal vez los sueños)

Pero y si no fuesen más que mentiras
Seductoras
Y blandas (o peligrosas invenciones y destructivas
           apuestas al acaso: como los poetas perezosos
           o como los sueños mal soñados…)

Entonces habremos perdido lamentablemente nuestras vidas



Nada romántico

A menudo (al principio sobre todo: luego
              ya no
              lo reconozco) Te quejabas…

Nunca se te ocurre nada romántico…
Nunca me dices te quiero… (decías)

Quizás (sí: es cierto)


Cuando los hielos de los Polos -y de los glaciares- descubra su
                                                                                                 / secreto
Cuando los continentes cesen en su deriva…
Cuando la llama del Sol sea apenas ascua templada…

…una milbillonésima parte del secreto seremos
           tú y yo
…una fracción minúscula del viaje lo habremos hecho juntos
…un ínfimo e incandescente átomo de helio radiado no habrá
                                                                                          / calentado

         la nuca (antes del beso)

         (ahora) Dime mujer cómo expresar el vértigo de tales
                                                                                       / magnitudes
Si no es en esta cansina repetida vuelta a casa…
              ( contra este vacío que se levanta y se extiende
               ante mí) Sin que tu puedas mandarme callar
O reprocharme la tardanza…

Aquí retenido –acaso sea otro muerto- en el kilómetro veintitrés
De la Nacional Cuatro (al otro lado
          de este universo)
 

domingo, 14 de octubre de 2012

Dos poemas de Manuel Moya/Violeta C. Rangel




La casa propia


Alguna vez al hombre (pero no a todos los hombres)
le llega la esperanza de una casa propia.
Allí, piensa, podré tender mi ropa,
ver cómo pasa el invierno en la tarde que avanza.
Imaginar las sombras, la quietud de la tarde,
el lento desgastarse de la luz entre unos labios.
Unas botas sin nadie, un perro que duerme,
el hombre que escucha desde lejos su nombre de tinieblas,
oh, sueño de Dakhla, con pájaros dormidos y una torre.
Alguna vez el hombre (pero no todos los hombres)
siente esa verdad, ese escalofrío,
como el camello que sobre sí mismo duerme
y entonces elige, sin querer elige, entre el sí y el no,
entre ser humo o ser piedra. 


Pasiones compartidas 


Es verdad, quisiera desclavarte,
descansar, hacer de tonta,
tomarme un tripi a tu salud
y luego descorchar una granada.
Volar ha sido siempre
una pasión que compartimos.




jueves, 11 de octubre de 2012

Dos poemas de David González





Sacrificio



     me llamo david, 
y   me esfuerzo, me esfuerzo,
      dios sabe que me esfuerzo,
      dios sabe lo mucho que me esfuerzo, 
y    aunque no sea quién para decirlo,
      no solo lo digo, lo escribo:
      no creo haber obrado del todo
      mal, 
      pero nada,
      no hay nada que hacer: 
      el suelo que labro
      no me quiere dar sus frutos, 
      el suelo que labro
      no me quiere dar sus frutos, 
      como a caín, 
      pero yo me llamo david,
      ya te lo he dicho,
y    ni siquiera tengo un hermano 
      al que matar.


El demonio te coma las orejas


    Estás hablando
    con el retrato
    de tu chorba.
    Tienes que levantar
    mucho la voz
    para que ella
    pueda oírte:
    el Chao
    acaba de abrirse las venas
    con una hoja de afeitar
y  está chillando
y  pegando coces
   en la puerta cerrada.
   Tu novia cierra los ojos.
   Le gustaría también
   tener manos
   para taparse los oídos.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Dos poemas de Ana Pérez Cañamares


La pregunta

Cuando era pequeña
en la hora del recreo
iba hacia el arenero
y me ponía a escarbar
mis manos dos zarpas
cavando el hoyo
para llegar hasta el diablo


el pelo pegado a la frente
por el sudor
escarbaba y escarbaba
durante media hora
cada día
de vez en cuando se acercaba alguien
me echaba una mano
y luego se iba
todos se acababan cansando
menos yo


no sé lo que esperaba
tenía miedo


pero el miedo me hacía escarbar
más y más deprisa
adelantando el momento del encuentro
el momento en el que el diablo
agarrara mi muñeca
y me dijera a la cara
de una vez por todas
si existía el infierno y
si iba o no iba a llevarme


Andar sobre las aguas 

La que yo era se ahogó en el mar
de las infinitas posibilidades.

No las extraño. La vida empezó
cuando aposté y perdí.

En ese momento el agua se tensa
y se convierte en camino.


martes, 9 de octubre de 2012

Dos poemas de Pier Paolo Pasolini



Al Príncipe


Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una siesta de lluvia parece regresar
de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,
ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:
ya no siento delante de mí toda la vida...
Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte
que se viene encima, en el ocaso de la juventud.
Pero por culpa también de este nuestro mundo humano




Muerte

Vuelvo a ti, como vuelve
un emigrado a su país y lo redescubre:
he hecho fortuna (en el intelecto)
y soy feliz, tanto
como hace tiempo lo era, destituido por norma.
Una rabia negra de poesía en el pecho.
Una loca vejez de jovencito.
Antes tu alegría se confundía
con el terror, es verdad, y ahora
casi con otra alegría
lívida, árida: mi pasión decepcionada.
Ahora me das miedo de verdad,
porque estás de verdad cerca, incluida
en mi estado de rabia, de oscura
hambre, de ansia casi de criatura nueva.

lunes, 8 de octubre de 2012

Tres poemas de Isabel Bono


I

no he venido por mi gusto
a contemplarme en otros
una nube, un gato,
un mendigo

de lo que se me ha dado
sólo este amor me pertenece

de la vida
alcanzaré a entender
lo que entiende un árbol


II

no quiero olvidar

los charcos 
la lluvia
los aullidos
el cansancio

la vida
con los ojos cerrados
ahora
 


III

Igual que se evaporan los charcos,
de la tristeza,
sólo un cerco de polvo
en el suelo de tu corazón



viernes, 5 de octubre de 2012

Dos poemas de René Char











 El juicio de octubre
                                

Mejilla contra mejilla dos pordioseras en su desamparo rígido;
La helada y el viento no las han instruido, las han ignorado;
Niñas de intrahistoria
Caídas de las estaciones que dejan atrás, y allí apretadas de pie.
No hay labios que las traspongan, la hora pasa.
No habrá ni rapto ni rencor.
Y el caminante pasa sin mirada ante ellas, ante nosotros.
Dos rosas perforadas por un anillo profundo
Ponen en su extrañeza algo de desafío.
¿Se pierde la vida de otro modo que por las espinas?
Claro que sí: por la flor, los largos días lo supieron.
Y el sol ha dejado de ser inicial.
Una noche, el día bajo, todo el riesgo, dos rosas,
Como la llama a cubierto, mejilla contra mejilla con quien
la mato.




Juego mudo


Con los dientes
Apresé a la vida
Sobre el cuchillo de mi juventud.
Con los labios hoy,
Con mis labios solamente...

Corta advenediza,
La flor de los taludes,
El dardo de Orión
Ha vuelto a aparecer.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Dos poemas de Antonio Orihuela




Elecciones


Le dijo Pilatos, ¿Qué es la verdad?
Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos,
y les dijo…vosotros tenéis la costumbre de que os suelte
uno en Pascua.

Jn. 18.38-40
 
Mi madre se indignaba cuando
en el interrogatorio de Pilatos a Jesús
el pueblo, elige, finalmente, a Barrabás.

En España llevamos eligiendo a Barrabás
desde las primeras elecciones democráticas de 1977,

con una diferencia

el otro candidato
nunca ha sido Jesucristo.



Anarquistas y Luciérnagas

A veces creo que las luciérnagas somos nosotros,
una especie en peligro de extinción,
escasos, intermitentes, estacionales,
feos como una gamba

pero en la noche oscura
brillantes

y ahí.

Dos poemas de Sharon Olds





La línea


Cuando comprendimos que podría ser cáncer,
me tumbé junto a ti en la noche,
la palma de la mano descansando en la hendidura de tu pecho,

el raquis de una hoja. No procedía
hacer el amor: en mis entrañas ese
pequeño quiste. En la penumbra
de mi primer ocaso, mi mano sobre la hermosa
falla de tu pecho, valle de
lágrimas,
sólo existía el instante, y mientras
dormías en el silencio, te observaba como quien observa
a un recién nacido, consciente siempre del
milagro, la línea que hemos cruzado
desde la oscuridad.



Barómetro

Por ser la hermana menor de una mujer
que abandonó a su hija —dejándola a mitad de camino,
como se tira un marido— no soy como las otras madres.
Por las noches, voy al cuarto de mi hija,
y escucho el sonido en la cisterna
de su respiración; voy al cuarto de mi hijo, el grillo
todavía vivo en su garganta, en su pecho;
Quisiera poder inclinarme sobre mi propia cama
y escuchar mi respiración, para saber el clima
que viene.