domingo, 28 de diciembre de 2014

Dos poemas de Martín Rangel




para ser visible es decir

de verdad visible ante los ojos del espanto
haría falta coronar de furia y de solaz
la mecha
a medio encender de la palabra
de la misma palabra que no es precisa
ni mucho menos justa
ni jamás verdad.
de ahí la urgencia de ornamento:
coronarla
uncirla de diamantes
para que el miedo sepa
dónde exacto aterrizar sus velas
y la certeza del naufragio
le conforte.


lo que va quedando

es la ciudad y su grito desgañitado
de ave derribada en pleno vuelo,
de pupila henchida,
de ala extendida y de giro.
la ciudad y su grito desoído
porque de moneda lleva,
bajo la lengua quieta,
un gemido de bestia malherida
disminuido al paso helado de la muerte.
y así trina la ciudad,
y brama,
y ruge,
y ladra,
y grita la ciudad su grito que no alcanza
más que a devolverse en eco
–voz de espejo ante su ruina ya olvidada–
hasta allí,
donde nadie logra oírle.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Dos poemas de Emily Roberts




*

Cuando todas las bestias querían destrozarse, nosotros sólo queríamos un lugar donde vivir. La ciudad eran las luces, el humo, la casa nueva, los trenes de vuelta, el Media Distancia. Domesticábamos las cucarachas. Domesticábamos la suciedad. Nadie soñaba con quedarse, excepto yo.

Nuestro hogar fue el cisma.

Imagina morir si lo dices en voz alta.



*

Durante los años de instituto
utilicé el amor
como forma de literatura.

(Los latidos muertos
de las bacantes
quinceañeras
escribiendo cartas a Bécquer).

Ahora el amor es un género
de serie B
que me invento
cuando no puedo estar contigo.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Tres poemas de Natalia Litvinova




Aleteo del decir


revolotear mi caída junto al pichón que cae.
estrellar mi rostro de pájaro contra el suelo.
no sé volar padre no sé
y respiro mal padre, tengo escamas,
intención de polilla siendo cuerpo
quemé las tripas de mi madre
para nacer con aleteo del decir sagrado,
pero denuncié lo que no fue sonoro
y caí junto al pichón
nacido en mi rostro de pájaro extranjero.
mi padre me dijo que tenía alas
y yo nadé
madre.



Infinito

Debo elegir lo infinito.

La luz o los talones que encuentra mi mano
entre las sombras.



En toda palabra

En toda palabra hay un dios.

Estar en silencio es rezarle.