jueves, 11 de octubre de 2012

Dos poemas de David González





Sacrificio



     me llamo david, 
y   me esfuerzo, me esfuerzo,
      dios sabe que me esfuerzo,
      dios sabe lo mucho que me esfuerzo, 
y    aunque no sea quién para decirlo,
      no solo lo digo, lo escribo:
      no creo haber obrado del todo
      mal, 
      pero nada,
      no hay nada que hacer: 
      el suelo que labro
      no me quiere dar sus frutos, 
      el suelo que labro
      no me quiere dar sus frutos, 
      como a caín, 
      pero yo me llamo david,
      ya te lo he dicho,
y    ni siquiera tengo un hermano 
      al que matar.


El demonio te coma las orejas


    Estás hablando
    con el retrato
    de tu chorba.
    Tienes que levantar
    mucho la voz
    para que ella
    pueda oírte:
    el Chao
    acaba de abrirse las venas
    con una hoja de afeitar
y  está chillando
y  pegando coces
   en la puerta cerrada.
   Tu novia cierra los ojos.
   Le gustaría también
   tener manos
   para taparse los oídos.

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