lunes, 7 de enero de 2013

Dos poemas de Philip Lamantia










Para empezar entonces, no ahora

El tragaluz se anega
cuando tú entras en mi voz
llevando una caja de fuego
completamente silenciosa
te abres a la horquilla encantada
de los misterios del sueño


Vibración

Hay un viento que tortura a los murciélagos
y están las plantas chamuscadas de los soles
muertos
la ciudad hilada con el mar
donde los abismos de pterodáctilo me llaman
hay una espiral de terror animando mi mente
y el zumbido del esqueleto de la soledad
donde florecen cadáveres furiosos en una
botella
y armas rojas se desvanecen en espejos
Miro hacia atrás por la hoja de mi doble
allí vuela -a través de su vista- El Ahorcado
donde una pirámide de agua se asoma entre las
oscuras
vituallas de la vida interior




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