miércoles, 23 de enero de 2013

Tres poemas de David Eloy Rodríguez






Una respiración propia

Hemos creado algo juntos.
Un animal salvaje que duerme
con los ojos abiertos.
Una criatura hambrienta y constante
que se alimenta de luz.

Hemos creado algo juntos.
No tiene nombre.
No es nuestro.
Está agitando las horas del mundo.


Sanatorio para encerrar a paseantes

Toda la materia huye de su precio bajo un cielo que vigila.

En la ciudad todos los amores son clandestinos.

¿Quién puede respirar?
¿Quién sabe apreciarlo?

En inadvertidos desafíos caminan.


Ciudades secretas

Hay palabras como una flecha afilada
atravesando extensiones
sin encontrar su objetivo.

Son su blanco las cosas, pero las cosas
se resisten, se desplazan a su paso
de un sitio a otro.

Y así la flecha continúa
traspasando el mundo sin ser mundo,
persiguiendo plenitud en el aire que corta,
señalando vacíos,
apuntando inmensidades.

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