viernes, 4 de enero de 2013

Un poema de Gregory Corso


Ehh!!


No hay ningún dios
parecido a María, la rubia exitosa
la mejor estudiante de su clase en Vassar
No hay ningún dios del tamaño de la boca de
Joan Crawford
que en la muerte sonríe en el polvo
como una línea de blanca
No hay ningún dios
que se haya lamentado por el dinosaurio
más de lo que lo hizo el tipo más sincero
en el bar más decrépito de Baltimore
No hay ningún dios
como el de Mozambiqure Mort
excepto quizás el de Iwo Jima Jennifer
o el dios de Al el abisinio
o el dios de Sid el sumerio
o no hay ningún dios
el día después de Milwaukee
Ningún dios
cincuenta años después de la leche derramada
ningún dios
más grande que
la arrogante reina de la belleza de América
en un accidente automovilístico
con su bmw
Sin dios
el reverendo Jerry Falwell
podría estar despachando hamburguesas con
rodajas de cebolla
a los parroquianos de un bar, el White Swallow
quizá
Sin dios
millones de inteligencias eternas de los
creyentes muertos se joden
Con dios
millones de creyentes vivos hieden
Por qué debe existir algún dios
para aquellos como vos o como yo
cuando el hombre de las cavernas
nunca conoció al dios de Billy Graham
y nunca un cavernícola fue judío
Dame las pruebas de la existencia de un dios
parado entre los culos arrugados
de un Rex Roberts y de un Oral Humbard
Yo puedo probar que no existe un dios
de Missouri
Yo soy de la ciudad de Nueva York
como si a los testigos de Jehová les importara
Cómo puede haber un dios
cuando los burros prefieren la paja al oro
y las personas que algo más saben, prefieren
el oro
y huyendo con él son baleados en las piernas
No puede haber Dios cuando los pollos comen
huevos duros y
seguramente no puede existir un dios
cuando los Gregorios son llamados Goyos

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